Nuestra nariz: la guardiana de nuestras vías respiratorias.
La nariz suele ser el primer objetivo de los ataques virales. Los virus del resfriado llegan a la mucosa nasal a través del aire que respiramos. Los invasores penetran inmediatamente las células de la membrana mucosa para proliferar. Una mucosa sana sabe cómo defenderse de este tipo de ataque. Produciendo mucosidad y estornudando, intenta eliminar a los agentes patógenos.
¡cuando la nariz necesita ayuda!
Una vez que los virus se adhieren a las células de la membrana mucosa, es demasiado tarde para tomar medidas preventivas. La reacción inflamatoria inducida por el virus provoca hinchazón de la mucosa nasal y dificulta la respiración. El moco ya no se transporta de forma óptima. Su viscosidad aumenta, creando así un caldo de cultivo ideal para las bacterias. Esta situación requiere una buena ventilación.


